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    August 04

    ¿Sube la nube?

    Pesa

    la calesa;

    mola

    la pistola;

    cabe

    la nave:

    ¿sube

    la nube?.

     

    Yo no mato

    al pato;

    que mal rollo

    este pollo,

    y el consejo

    del conejo:

    ¿sube

    la nube?.

     

    La osa

    se posa,

    y la Rosa

    es hermosa;

    Eduardo

    es un cardo:

    ¿sube

    la nube?.

     

    No hay pelo

    en el cielo,

    ni pochola

    en la farola;

    no hay razón

    Lince Ramón:

    ¿sube

    la nube?

     

    Hoy mato

    al zapato;

    hoy destrozo

    el pozo;

    hoy pego

    a mi ego:

    ¿sube

    la nube?.

     

    Me canso

    del ganso;

    no quiero

    más cordero;

    el polvorón

    me hace pin-pin, pon-pon:

    ¿sube

    la nube?.

     

    Sin embargo,

    me cargo,

    y el cazo

    me hace mazo,

    y la oreja

    se queja:

    ¿sube

    la nube?

     

    Por favor, pasa

    a mi casa;

    mira

    la lira,

    la cristalera

    papelera:

    ¿sube

    la nube?.

     

    Me cago en dios

    y me llevo dos;

    la patata

    me da la lata;

    pues es la ful

    del Estambul:

    ¿sube

    la nube?.

     

    Ojo

    con el piojo;

    chungo

    nivelungo;

    sin tijeras

    la portera:

    ¿sube

    la nube?.

     

    El minero

    no hace dinero,

    y la puta

    no disfruta;

    la religión

    me toca un cojón:

    pues sí, la nube

    sube.

     

     

     

    Por Alfonso Paso, Sergio Gómez y Carlos Martín-Artajo,

    en una mágica noche de juerga salmantina (1995).

     

    January 19

    sobreviviendo...

    Hay momentos en los que siento

     

    que el mundo pesa mil mundos,

     

    que cada día es una nueva guerra;

     

    que cada respiración, una batalla;

     

    que cada palabra, una invitación a la supervivencia.

    November 20

    Sombra

    Has venido siguiéndome,

    en todo este largo camino,

    y yo sintiendo siempre

    que no era mi sombra

    la que me acompañaba.

     

    Qué desazón sentir tu aliento

    tan cerca de mi sangre

    ahora, que mis pasos son lentos,

    que la belleza me abandona,

    que mis palabras tiemblan.

     

    Que desazón me causa

    saber que al final

    te encontré aguardando

    en mis huellas del principio,

     

    y que, eres tú,

    y no el amor, ni la luz,

    ni dios, ni mi cuerpo,

    mi última y primera compañía.

     

     

     

     Carlos

    November 19

    Si tú lloras...

    Si tú lloras, niña,

    el sol de esta mañana,

    no querrá salir

    más allá de su cama;

     

    Quedará en silencio

    curando las resacas

    de copas sin besos,

    de nostalgia y migrañas,

    de silencios negros:

    ¡pesa en sus alas

    tanto tu aguacero!;

     

    Que ni trasnochando

    con el amigo lucero,

    ni a la pálida luna

    desabrochando el liguero,

    ni con estrellas fulanas

    y sus falsos "tequieros",

    podría tomar fuerzas para

    alumbrar hoy tu desconsuelo.

     

    Para Susana.

    Carlos.